"Sé feliz. El poder de ser conciente". Raúl de la Rosa.

19.2.2026

Prólogo del Editor.

No es un libro de autoayuda sino para comprender la realidad, la libertad de pensamiento y la paz interior.

Introducción.

La cuestión es si los obstáculos nos han ayudado a crecer o nos han lastrado. La difrencia de esto está en nuestro interior.

Podemos elegir entre una vida consciente y plena o sumergirte en melodramas y sufrimientos.

¿Soy feliz?

Los norteamericanos dicen ser más felices que los japoneses o europeos pero no es así, es una felicidad superficial o estado emocional desbocado. Si fuese así no se tomarían tantos antidepresivos.

La alegría suele asociarse a la felicidad La alegría no es estar siempre sonriendo, sno es un estado interno: a veces asociado a una sonrisa a veces a una lágrima.

O se está alegre o no se está, igual que embarazada.

Una de las características que une a aquellos que ciertamente son felices es la aceptación de su realidad. Esta realidad y no resignación acerca al hombre a la felicidad.

Cuando uno descubre qué facilita el caminar en el camino espiritual, se vive en armonía con ello.

La sociedad de consumo es la que nos dice cómo hemos de ser felices con la excusa de la individualidad e independencia. Y si no se consugue van al psicólogo, prozac, valium, depre, ansiedad, confusión y estrés.

Antes de decidir si somos felices o no hay que descubrir qué es la verdadera felicidad.

¿Qué es la felicidad?

Ni la da dios, ni es suerte. Es un trabajo primero de conocerse a uno mismo y estando fuera de lo que nuestro entorno nos moldea.

Es un propósito de vivir la vida consciente: se consciente , se feliz.

La felicidad no se compra, no está ligada a las posesiones, relaciones, trabajo, diversiones. Sólo está unida a uno mismo y a su realidad interior.

La felicidad no es prosperidad, satisfacción y disfrute, pero quien es feliz se siente próspero, satisfecho y disfruta con lo que tiene y con lo que es.

El camino a la felicidad abarca varias cuestiones: predisposiciñon, experiencias, entorno, salud (alimentación, hogar) , salud psíquica, y la capacidad de descubrir la espiritualidad en nuestro inetrior.

Cuanto más esfuerzo dirigido a lo exterior y adquirir medios de aislarnos de la realidad y de nosotros, emnos felicidad y cuanto más nos dedicamos a mejorar las actitudes y fomentalr los valores internos, más felicidad.

La búsqueda de felicidad conduce al fracao, el objetivo no es buscarla, ya que si se persigue se escapa. No es una recompensa si obramos bien o mal.

La felicidad es la armonía entre lo que hacemos y queremos, entre pasado y presente, entre nuestars relaciones, estado psíquico y espiritual .La armonía interior.

La paz interior.

Si estamos en paz con nosotros mismos es cuando podemos hacer realmente algo por los demás.

La paz, la serenidad y la calma no pueden venir del exterior, hemos de comenzar a buscarlas en nuestro interior. Pero la paz no es un estado interior desligado de los actos.

Para tratar de entender la verdadera felicidad hay que verla desde una perspectiva filosófica e íntima, es decir: radica en los valores trcendentales del ser humano y de toda evolución.

El decubrimiento interior se da a quien logra la plenitud; es decir, un estado de serenidad y armonía que se transfiere a losa ctos, a los pensameintos y a las emociones.

La paz existe en el tiempo presente y buscarla en mañana sólo trae angustia. El mañana inexistentees una ilusión de una mente confusa que elabora pensamientos irreales en un presente real.

Si comenzamos a tratar de centrar nuestros pensamientos en el presente lo máximo posible, la amyor parte de la angustia se irá desvaneciendo paulatinamente, conforme aumentemos la capacidad de vivir el momento.

Si queremos salir rápido de las situaciones difíciles no nos servirá de enseñanza que es de lo que se trata. Lo único que ha que hacer cuando uno se siente angustiado es usar adecuadamente la respiración. Una correcta respiración es salud, aporte energético y nos abre las puertas al mundo interior. Equivale a relajarnos.

Si queremos estar en el momento presente hay que buscar la situación donde estemos cómodos y sólo se da en el momento actual.

Cuando deseamos cambiar de vida no llega hasta que no reflexionamos, meditamos y decimos coger las riendas de nuestra vida conscientemente.

Cuando actuamos con precipitación al hablar, al pensar, al caminar, al respirar, al comer...Creamos tensión y sufrimiento a nuestro alrededor.Creo que tenemos que actuar de forma que a nuestro paso queda otra cosa diferente, y creamos a nuestro alrededor serenidad y alegría, que traen de la mano a su amiga: felicidad.

Vivir el ahora significa lentificar lo que hacemos.

La mente en realidad es muy simple y cuando aprendemos a trabajar sobre ella, se suma con gusto a aquello que realmente nos beneficio.

El pensamiento no es la reqalidad objetiva, es tan real como nosotros queramos que sea o como le permitimos que sea.

Para contrarestar los pensamientos nocivos, lo primero es ser consciente de cuándo surgen y tener el antídoto apropiado y meterle uno apropiado.

No es cuestión de sustituir los malos pensamientos por otros buenos, sino dejarlos fluir, tanto unos como otros, volviendo una y otra vez al objeto de conscentración sobre el que hayamos decidido orientar la mente durante la práctica.

Tenemos que entender la diferencia entre reflexionar sobre un problema determinado para tratar de solucionarlo y darle vida en nuestra mente a través de la repetición infructuosa.

No es pensar menos sino divagar menos.

El miedo a vivir.

Si tuvieramos que hacer un ranking de cosas que cierran la puerta a la felicidad:miedo, ira, odio, celos, envidia, estrés y depresión; ocuparían un lugar destacado.

El miedo es uno de los mayores lastres para lograr la libertad, ya que somos más manipulables cuanto más miedos tenemos.

El estrés es una respuesta natural del organismo y de la mente a situaciones que requieren un aporte añadido de energía. No es ni bueno ni malo, un poco es bueno, pero si prolonga en demasía es perjudicial. En vez de usar técnicas de relajación normalmente se usa fármacos, drogas, alcohol, tabaco, malo para la salud. El estrés aparece porque así es como nos enfrentamos a un acontecimiento externo, pero podemos enfrentarnos de otra forma. En vez de pensar que las cosas que pasan son de estrés, podemos penar también que son de armonía. No es lo que sucede sino cómo lo interpretamos.

Cuando nos aferramos a las cosas y a las circunstancias  si nuestra felicidad dependiera de ello. Y es todo lo contrario. La felicidad es un dar y recibir que hace que vivamos libres de condicionamientos sin fundamento real, libres de miedos nacidos de problemas inexistentes.

Ser libre equivale a ser responsable y no todo el mundo está dispuesto a asumir la responsabilidad de su vida.

Otras de las cosas que podemos hacer cuando tengamos estrés es caminar, movernos.

El dolor y el sufrimiento.

El hombre de hoy no quiere sufrir. Y esto es porque toda adversidad no es vista como una oportunidad latente ni como una oportunidad de crecimiento que te lleva también a la felicidad.

Sobre el dolor físico decir que la mete tiene capacidad de controlar las enfermedades e incluso eliminarlas. La misma dolencia se afrenta distintamente en distintas personas.

Podemos relajarnos y pensar que la enfermedad que tiene un sentido y si le metemos consciencia podemos entender el proceso. Es una actitud.

Para tener motivación y avanzar en lo espiritual hemos saber cuál es el origen de la motivación. Y se trata de conocer cómo funciona la mente, apartar el sufrimiento y dar paso a la comprensión, y gracias a la comprensión podemos ver la motivación que da el avance espiritual.

Los problemas nos ayudan a crecer pero tampoco hay que ir a buscarlos.

Un principio motivador es la curiosidad. La curiosidad nos permite evolucionar. Semos felices y seamos curiosos. Vayamos, veamos, escuchemos y a veces hablemos.

Aprender a sentirse.

Hacer deporte ayuda a estar en condición física. No hace falta forzar la máquina, un buen aseo con buena respiración o buena meditanción también es válido Cada uno ha de buscar su fórmula. Ser consciente del movimiento de donde estamos, de cómo respiramos. Escuchar el propio cuerpo. Ser consciente es la vida misma. Y sere consciente de la vida es la felicidad.

No hay que buscar nada extraordinario para relajarnos, meditar sino con cosas cotidianas.

La inconsciencia.

Muchas veces lo que percibimos no es la realidad , aunque la vivamos con intensidad. Por eso unos evolucionan y otros no.

Al ser comrensivos con los demás lo somos con nosotros mismos y lo contrario.

Juzgar es mentir, mentir  es ser infeliz. 

La realidad es simplemente. Difrutémosla, vivómolsa no perdamos el tiempo en banalidades como enjuiciar

El miedo nace de la incosnciencia. Y para librarnos de él hay que ser consciente de afrontar los cambios que la vida nos da y aceptar aquellos que nos impone. Admitámoslo y provoquémoslo.

Los cambios son fuentes de angustia para unos y para otros no. Pero hemos de entender que los cambios son retos positivos y no amenazas.

La dificultad es para crecer y sobre todo para profundizar en uno mismo. Desastres del pasado lo recordamos y hoy sabemos lo que nos ha hecho crecer.

Al pricipio es importante rechazar todo aquello que probvoca odio , hostilidad, negatividad, envidia, y cuando se haya ascendido en la mente es necesario enfrentarse a esas sitaciones para ver lo ilusorio.

Con la mente desembarazada de odio y rencor es más eficaz enfrentarse a aquello que atenta contra los drechos humanos, la soliaridad o la ética.

La inconsciencia confiere una falsa sensación de comodidad ya que libera de responsabilidades cara a uno mismo y a los demás.

Comprender las emociones.

 Las emociones tienen gran repercusión en la vida. Hoy en día son muy manipulables con los medios de comunicación.

Aunque la gente ha tratado de reprimir sus emociones, ésto una gran parte de sus problemas. Son necesarias la ira, la tristeza y la angustia pero se tapan. Son necesarias para saber que son ilusorias.

Cuando tenemos estas emociones negativas son formas de lo que siente uno y expresarlos a los demás.

La frustración va ligada a los deseos y más si los deseos no corresponden a la realidad. Cuanto menos se desea más feliz se es.

Las pasiones son causas de conflictos cuando tratamos de imponer ideas , acciones y razones. Y de ello se desprende odio , envidia y tristaza. Ciega el intelecto, la razón y la propia intuición.

Del odio, envidia o ira extraemos una enseñanza valiosa: mientras se tenga es imposible alcanzar la libertad.

Cuando se comprende la ira ésta se transforma en una fuerza de mayor valor a favor y se transmuta en ternura y el odio en amor.

Muchas veces lo malo no es lo que sucede, lo malo es cómo lo vivimos.

Observar los pensamientos y las emociones es una práctica que prodiamos considerar de higiene mental.

No somos ira, celos o miedos; nos identificamos con ello pero no lo somos. Cuando entendemos esto se produce una liberación tal que nos permite reconocer cuándo estamos sumidos en estos estados y ver su naturaleza ilusoria y cada vez desligarnos de ello, y ver ómo pierden intesidad.

La ira no tiene utilidad excepto cuando sabemos canalizarla. Ante la ira o el enfado de otro , nos podemos poner igual o entender qué sucede en nuestro interior. Si surge lo mismo es porque nos contagia. Y reconocerlo es el primer paso para dejar de estarlo. Y a partir de ahí ver la lección, darle tiempo, tener paciencia y decidir qué hacemos. Tener consciencia de esto es lo mejor. Y lo mejor es tener un pensamiento compasivo.

Si nos preocupáramos más por nuestro estado del alma  más que por nuestro estado de ánimo, la vida sonreiría más.

Si algo reduce estrés, ansiedad, temor y angustia es la risa o el humor.

Una de las actitudes mássaludables es no tomarte nada en serio. La seriedad y la severidad son rídidas, la alegría y el humor flexibles.

La vida es alegre , nosotros somos quienes la entristecemos.

Para ver la diferencia entre la felicidad que llega del exterior y del interior hay un ejemplo muy bueno. A la hora de pointar, si pintamos y vendemos, es alegría exterior. Si pintamos disfrtando de ello es interior. La psaión dirigida a nuestro mundo interior es la que activa la alegría y puede que se manifieste la suerte,

Estar vivos es sobrevivir, estra consciente es estar plenamente vivo.

La interdependencia.

Cuando vemos las sombras de otros es precisamente cuando vemos las nuetras. Para entender nuestros problemas hemos de ver con quién nos relacionamos, si tienen buenos valores o fingen.

Por tanto si ayudamos a los otros tenemos un respeto íntimo a nosotros que nos acerca a la felicidad. El altruismo a quien más le beneficia es a quien lo practica. Nos proporciona una mayor persepectiva de nosotros .

Un trabajo interior que no incluya un compromiso con los otros puede ser engañoso. Actuar con los demás de la misma forma que queramos que actúen con nosotros, con honestidad.

Afecto y diálogo es buena combinación para los conflictos. Cuando nos vemos reflejados en los demás es cuando empezamos a pecibir la interdependencia de todos los seres.

Vemos las cosas cuando nos hacemos conscientes de ellas. La realidad es lo que vivimos y el equilibrio psicológico tiene uno de sus pilares en la aceptación de lo que ha sucedido, independientemente de que se ajuste o no anuestros deseos. 

Si lo que se cree que es la causa del problema se evita el contacto con ello (cambiar  de trabajo, quitarse de enmdedio, cambio de casa o pareje...) puede que al tiempo uno se encuentre con el problema y acrecentado. El ataque o la huida a veces parece inútiles.

Uno puede huir de una relación pero debemos de psar por otra igual para entender el significado.

Para tomar consciencia no hace falta terirarse, se puede hacer el trabajo interior en una pequeña habitación, día a día y con las circunstancias que haya en ese momento. La experiencias que evitamos hay que hacerlas manifestar libremente y transformarse en experiencias fructuosaspara nuestro camino interior.

Todo lo que hacemos en la soledad de nuestras mentes debe tener una aplicación efectiva en el ámbito social.

Nuestro camino vital.

Buscamos la felicidad en nuestro entorno personal u otros elementos externos y con el timepo nos damos cuenta que no te lleva a la felicidad. 

Pero entonces dónde buscarla: en nosotros , es la respuesta. Y una vez qiue sabemos esto es hondanar en ello. Conocernos buien, saber lo que nos produce felicidad, que te  hace sentirte bien contigo y con los demás y  dedicarte a ello.

Muchas veces lo que menos nos gusta son cosas que nosotros mismos hemos creado. La familia, el trabajo...

Incluso en los trabajos adversos es posible encontrar la manera de realizar prácticas interiores.

Lo exterior puede ser maravilloso, fuente de inspiración para nuestro camino y nuestros actos. Es mejor vivir en el campo al lado de una fuente crsitalina pero podemos vivir en cualquier sitio donde nuestro interior cree armonía.

El no hacer nada aparentemente suele ser algo que enerva a casi todo el mundo. Esperar en la consulta del médico, hacer cola en la caja del supermercado...Pero son oportunidades para ver los avances que estamos realizando y respirar consciente y ponernos en calma y armonía.

Vivir sencillamente.

 La vida sencilla y natural es la que más nos acerca a la felicidad. Si nos alejamos de la naturaleza, tanto de la exterior como de la interior, nos alejamos de la felicidad. 

Lo cierto es cuanta más posees, más difícil es ser feliz uno mismo Las posesiones preocupan y se pierde la oportunidad de vivir feliz. Consumir éticamente facilita que podamos llevar una vida digna.

La calidad en el consumo no significa en consumir mucho sino en hacerlo conscientemente.

En una sociedad manipulada hacie le conscumo como máximo paradigama de la felicidad, en realidad ese poder es de nosotros, de decirlo nosotros. Antes de consumir podemos decir los pro y contras.

Nadie puede aspirar a la felicidad si no es solidario y respetuoso con las personas, los animales al naturaleza y otras formas éticas de entender la vida.

Simplificar la vida. Este es uno de los ejes fundamentales a pertir del cual reducideremos el sufrimiento, estrés, ansiedad, miedo y fortalecernos la confianza en nosotros y en nuestra realidad. Es la mejor forma de proceder para nosotros mismos y los demás. Simplificar la vida es lo mejor que podemos hacer y esto no significa dejar de disfrutar las cosas sino disfrutar de  de lo natural y sincero.

Saber cuándo tenemos bastante es uno de los indicios de la verdadera sabiduría y encontramos satisfacción al liberarnos de lo excesivo y encontrar armonía en el exterior y en el interior.

La simplicidad es un anhelo íntimo de la mente, que se logra gracias al orden y a una forma de vida más sencilla. El orden de lo cotidiano es un valor inestimable que permite que el tiempoadquiera una dimensión más extensa, que los compromisos no nos desborden y logra que el caos de la mente tenga la oportunidad de encontaar el equilibrio gracias a una trabajo interior que tiene un reflejo exterior.

No se trata de hacer las cosas deprisa y corriendo sino con serenidad, calma, cosnciencia de lo que hacemos. Ante el desorden no debemos apenarnos, no es más que un tránsito hacia el orden y una oportunidad para practicar.

El orden nos lleva siempre a un desorden. Es la ley del universo : caos y armonía. Y lo que debemos encontrar es el equilibrio dinámico que hace que las fases de caos no nos arrastren y las de armonía dejen su huella en nuestro espíritu.

Dejar espacio para que circule la energía vital es algo nutritivo para la mente y el alma. liberarnos de cosas innecesarias deja espacio para esa energía y para otras cosas realmente importantes. Liberarnos de tantas responsabilidades irresponsables facilita que la mente pueda depurarse y entenderse en toda su dimensión.

Lo que más facilita el orden externo e interno es la simplicidad. Menos cosas tenemos en la casa y en la mente (obligaciosne y compromisos), menos tenemos que ordenar.

Unos viven sintiendo los efectos benéficos de sus decisiones y otros espearando algún día por hacerlo.

Muchas veces no sabemos lo que queremos, pero casi siempre si reflexionamos un poco sabemos lo que no queremos.

Aprender a expresar lo que realmente uno quiere nos libera de situaciones incómodas y frustrantes. Hay que saber devir que no, cuando es lo que queremos y aprender a decir sí cuando la ocasión lo merece. Acercarnos a lo que queremos es expresar nuestros sentimientos. No reprimamos ni sentimientos ni emociones sino hacerlos cuando surja de manera natural y consciente.

Vida sana.

Alguinas alteraciones fisiológicas impiden la felicidad como el estrés continuo que consume la salud. Y algunas alteraciones de la alimentación.

La práctica del ayuno una vez por semana dos días al mes depura y limpia y esto hace que estés mças preparado para contrarestar las agrsiones múltiples que recibimos a lo largo del día.

Antes de comer hay que calmarse y comer con tranquilidad, así se prepara el organismo para asimilar correctamente los alimentos.

Hay comer con apetito, no comer por costumbre. Irse a dormir dos horas después de comer.

No sólo bien comer. La luz y el sol es importante en nuestra alimentación, nunca el exceso. LA falta de luz solar provoca depre y trastornos del comportamiento.

También absorvemos por nuestra piel de donde vivimos, por eso es importante elegir donde vivimos.

Descansar mal también crea desequilibrios psíquicos . Elegir un buen lugar para dormir y hacerlo bien y tanquilo sin nada en la mente que sobresalte, pueden que se manifiesten en la mente al dormir.

La mente libre.

Las afirmaciones positivas son ilusiones de una mente confusa. Luchar contra los pensamientos negativos crean más.

Lo que pensamos facilita ser feliz o no. Si aprendemos a manejra los pensamientos somos dueños de nuestro destino.

La serenidad mental no garantiza que las cosas vayan a ir bien pero es la mejor oportunidad para que así sea.Si enfocamos los pensamientos hacia lo negativo lo más seguro es que la vida no nos sonría.

Puede que a veces todo lo que sucede es negativo, pero lo es porque es lo que se piensa así. Cada día se puede elegir cómo vivir ciertas situaciones.

Debemos mantener la mente relajada y atenta.

Cuando la mente está fusionada con la auténtica consciencia está unida siempre al corazón. Y para tener esta consciencia hay que mantener la concentración en una sola cosa.

Los espacios vaciós de parloteo mental son los que proporcionan serenidad a la mente y les permiten ser consciente de sí misma y de la existencia en toda su extensión.

No se trata de hacer lo que no podamos hacer sino hacer lo que podemos hacer lo mejor que podamos y sepamos.

La responsabilidad.

Cuanto más trademos en construirnos una imagen de nosotros mismos, antes nos encontraremos con nuestra verdadera naturaleza. Ese es el esfuerzo, destruir la imagen de uno mismo porque esta es una de las principales fuentes de sufrimiento.

Somos los únicos culpables de nuestro sufrimiento. Un cambio de actitud supone comenzar a saber que nuestras acciones dependen de nosotros y no de circunstancias o fuerzas externas.

Muchas veces estamos sujetos a situaciones negativas de la vida y esto genera estallidos destructivos.

Cuando los hechos adversos son constantes se deben a nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Y esto se cambia trabajando en una dinámica favorable por la autodestructiva.

Somos el resultado de un enorme número de actos irresponasbles de los que somos responsables. Las cosas ocurren porque permitimos que así sea.

Si queremos estar a nuestro favor, hay que comenzar a hacer aquello que nos hace sentirnos bien interiormente e ir dejando lo qeue nos hace desgraciados o crea malestar tanto a uno mismo como a nuestro alrededor.

Un método que se usa para cambiar hábitos nocivos es establecer nuevos compromisos personales incompatibles con los anteriores.

La flaqueza del soñador baldío está entre la agitación emocional y la sensiblería sentimental, y no actua paar librarse de aquello que le domina y le lastra.

La felicidad no consiste en ser perfectos sino en ser lo que realmente somos. Y se hace no juzgándonos.

No puede haber felicidad sin ética y ésta depende de cada uno.

La verdad nos hace libres y consciente. La felicidad sólo tiene cabida en una mente consciente y serena y la serenidad se obtiene cuando dejamos de sentirnos separados y aislados. Una mente que asume la sincronía e interdependencia de los seres permite que la felicidad entre en ella.

Cuerpo mente y alma.

Pretender hacer algo no es lo mismo que saber por qué lo pretendemos. Lo primero nos esclaviza a actuar sin ser cosnciente, lo segundo nos abre la puerta a la libertad de elegir más allá de los meros deseos o satisfacciones.

El método de sociedad instaurado desde hace siglos en nuestra cultura disgrega el cuerpo de la mente y la mente del espíritu. Y esta separación crea sufrimiento.

Cuerpo, mente y espíritu deben actuar en la vida al unísono: cuerpo sano, mente libre y espíritu manifiesto (consciencia de nuestra consciencia).

El tiempo de silencio, introspección y soledad son muy beneficiosos aunque sean de periodos cortos de tiempo.

La dispersión y la inconstancia no son valores. Sólo la constancia, el trabajo diario, un poco aunque sea todos los días es la llave para liberarse de los condicionamientos lastrantes.

Los cantos y la recitación pueden servir como una forma meditativa activa. Asíc omo los mantras y rezos. Sirve para movilizar nuestras energías interiores. Y sobretodo que tenga sentido para ti.

Vivir conscientemente en el ahora es la felicidad.

La meditación no elimina en los problemas, permite vivirlos de otra forma con menos implicación emocional y con mayor perspectiva. Meditar no es hacer algo sino estar presente. Es una aventura hacia el mayor descubrimiento que el el del corazón.

Intentemos que los pensamientos, emociones y sensaciones ciculen sin arriesgar en la mente.

La meditación nos abandona al ser trivial a la consciencia de vivir, que encuentra en lo coidano lo divino. Es la auténtica práctica de la vida.