Cuenta la fábula que el viejo druida contaba a un discípulo elegido ese año (los elegía por año) , a sus animales del campo (que se ponían en corro a escuchar al sabio) y a las plantas y árboles que dejaban de crujir y de zalandear sus hojas para no hacer ruido;una bella historia. En este caso contaba los estados por los que pasaba el hombre:
El Estado Aire(adimensional).
Venimos de la atemporalidad del multiverso, da igual de la religión a la que pertenezcas, tu religión te lo explicará a su amorosa forma.Somos el dios, somos energía, ni nos destruimos ni nos transformamos y no podemos describirlo. Sólo podemos describir cosas en tres dimensiones más el tiempo. O sea cuatro. Y punto. No podemos ver en cuatro dimensiónes lo de cinco o seis. Aunque se empeñen los científicos el querer demostrarlo. El sonido nunca se va a "ver".
Este es el estado aire en el que venimos a ser ser humano y al que nos vamos después. Es el estado ángel: libre, antigrávico, sutil, y para mí función clariolfacción (adivinar lo que pasa mediante olores) de un olor entre azahar, jazmín y algo más que no he detectado aún. Decía el viejudo.
El Estado Agua.
Forma de pez al principio cuando llegamos a la tierra con escafandra incluida. Son los nueves meses en la pecera de la persona que nos transfiere las mitocondrias, quizás esa cesión culpable de muchas cosas que después pasarán después: el desalojo de las mitocondrias...Después cuando salimos de la pecera seguimos siendo un cuerpo sólido más parecido a un botijo que a una piedra: somos un cuerpo constituido casi por agua, casi azules hasta que nos dan la cahetada(¿Avatar?...).
El Estado Fuego.
Es el estado de aprendizaje. Donde nos quemamos por dentro. Sabemos lo que es la verdad pero nos quema. Dan lugar a los granos de la juventud. La piel es como si fuera una torta de aceite expuesta al fuego del horno. El horno nuestro cuerpo y la piel la torta. De mayor nos quemamos pero de otra forma, de fuera a dentro. Tomamos sustancias que nos queman por dentro. Tanto de fuera a dentro como de dentro a fuera, el estado de fuego es un estado para llevarnos al estado de tierra. Para aprender lo que nos vamos a llevar. Lo que nos vamos a llevar de nuevo a casa.
El Estado Tierra.
Nuestro estado en Gaia termina como estado Tierra. Vivimos con los pies en el suelo (a veces no se realiza por culpa de la desconexión tan bábara con uno mismo), nos encanta el chocolate, simbología espiritual de que estamos conectado con la Tierra, y nuestro día a día es un estado de paz. Con o sin dinero. Da igual. Porque ese es el verdadero estado del éxito.
La historia de ser Tierra termina, al final como vegetales, conectados a una sabia artificial cual arbol, ni podemos comer como humanos ni como peces. Y por fin viene lo tanto esperado. Volvemos a casa. Volvemos a el Estado Aire. Y vuelve el ciclo.
Una vez terminada la charla, los árboles y las hojas empezaron a sonar y a crujir, como símbolo de despedida y alegría, los animales, los que podían con sonrisa en boca desaparecieron sin hacer ruido.
El discípulo del mago, con la mirada brillante fijada en los ojos del druida, sacó una inspiración como nunca acompañada de una expiración más profunda aún.
Pena que estas charlas ya no se dan, debido al mandato "todos a la hoguera".
Y colorín colorado , colradito, esta fábula(como los cuentos)...Tiene muchos mensajes cifraditos...
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