Este escenario se da en una universidad cualquiera, cuando se han graduado todos los integrantes, cual fábrica de salchichas (todos iguales no como individualidades), con banda en el pecho, donde indica su graduación, traje largo para ella corbata para él. O traje que defina su jungla , da igual lo del traje que me enrrollo...

Pero si es importante lo de tirar el gorro hacia arriba como que hemos terminado de estudiar. Por fin, hemos terminado de estudiar. Todo lleno de confetis y globos. Todos los jóvenes pensando en el fiestazo, la torta vinícola o botellona, y el polvete que alguno esperaba desde principio de carerra...

Pero en una de esas universidades cualquiera , un loco, el padre de unas de esas criaturas coge el micro y dice : "Señores no ha terminado la fiesta". Madre e hija que saben quien es el padre, un lector empedernido, loco llamado en su urba, ya que pasa el día con camiones de amazon descargando libros...Se echan manos a la cabeza, es el orador de fin de carrera...

Todo, y el mundo se queda quieto, que ya estaba de pié a punto de marcharse antes que  Elías, el predicador, el padre loco que se inyectaba por venas libros y libros empieza su oratoria.

"Señores y señoras , repito que la fiesta no ha terminado. Todo lo que habéis aprendido en esta fabrica de salchichas está bien, pero os de contar dos cosas muy importante, que no se han enseñado en la institución (como la llamó de broma)".

"La primera cosa es la hostia. No se ha hablado en vuestra carrera de la hostia. Y yo os voy a hablar un poco. Os vais a dar de hostias cuando empecéis a trabajar que no lo sabéis bien. A sí que contar con el procepto hostia. Habrá por todas partes, y más con los empladores y mucho más con los empleados pelotas. La vida laboral a la que váis a llegar va a estar llena de hostias. . Pero eso no significa algo malo, nada. Es un sentimiento que hay que sortear y despistar y sobre todo ganar para seguir creciendo. Por tanto tener en cuenta la hostia".

La gente que empezó a subirse a los coches para marcharse del graduación, se volvieron a ver que decía el loco ese, empezaron a llenar las sillas que estaban ya vacías, por lo que Elías decía con "dos huevos" resonó y captó la atención de todos. Al volverse atención para todos el loco Elías, su familia empezó a tranquilizarse.

"Y la segunda cosa que os he de decir que aquí no se caba el aprendizaje. Que lo primero que hagáis es sacaros el carnet de la biblioteca más grande que haya más cerca de vuestra casa. Y que ninguna semana falten libros en vuestras casas, que investiguéis por vuestra cuenta. Que si viene una pandemía o se os apagan la luz (apagón) u os echen polvo en las atmósferas, que seáis libres de pensar porque tenéis el conocimiento, de que una vez más no os tomen por tontos y que sepáis lo que está pasando. Que no echéis cuenta al demonio bicéfalo (tv y redes suciales) y saquéis vuestras propias conclusiones por el estudio. Y no por aquellas industrias que os quieran dar conocimientos a base de rápeles...".

Terminó con un "Hostias y libros". Y apagó el micro. 

La mayoría de los padres, ya devorados por el demonio bicéfalo empezaron a abuchearle , pero un chico , empezó a aplaudirlo, y otro con él. Y una chica, y su pandilla de amigas, y así hasta que todos los alumnos empezaron a aplaudir y silenciaron el abucheo hacia el predicador Elías. 

Su mujer e hija lloraban de alegría, y sabían que fue la primera guerra ganada de su padre siempre atrincherado entre libros y sabían que los más de mil chicos que le aplaudían serían discípulos del loco de los libros y que a partir de ahora sería el profeta Elías de los niños universitarios. Haría mellas en una universidad cualquiera ,de una ciudad cualquiera, de un país cualquiera...

Y colorín colorado, 

de mayores esos niños se acordaban de Elías...

 por los libros y hostias...

 que nos han dado...