Imagínate que los agricultores españoles con la subida del gasoil, se pusieran frente al palacio de congreso de los diputados a lanzar aceitunas sin parar durante un día...
Se daría un estado de colapso total. Los diputados se esconderían y saldrían por puertas secretas para ir a sus casas, la prensa haría eco del caos y más de uno se pondría a pensar si eso de subir el tributo sería buena idea.
Uno cerca de mi casa ya lo hizo , eso de subir los impuestos, que se hace normalmente en sitios donde hay esplendor. Sería muy difícil hacerlo en Etiopía donde los niños no tienen ni zapatos...
Como decía, mi vecino de un pueblo de al lado, de Olivares, Gaspar de Guzmán y Pimentel grandiosamente llamado el Duque de Olivares, no sabía que en el reino de España por entonces afincado en Nápoles, había gentes con aquello bien puesto.
Y es que Gasparín , el que mandaba en España ( más que el propio rey)le afirmó a su socio allí en Napoles, Ponce de León de sacar lo que pudiesen a los napolitanos (quizás para pagarse la Feria o la Semana Santa de entonces...).
No sabían que las gentes napolitanas les consultaban a un pesacadero, cual gurú de verdad, hablaba de lo que había que hacer en esos casos. Este pescadero tenía su puesto en un puerto y era muy amigo de un noble y un bandolero que ambos, también los tenían bien puesto. Ante tanta consultoría de que los dos sevillanos iban a subir los impuestos, decidieron reunir clandestinamente a todos los autónomos de aquella época y reivindicar la tortura monetaria a la que iban a ser sometidos sus conciudadanos...Y a ellos mismos.
Pensaron en tomar como granadas de manos las naranjas de un productor y se fueron al edificio gubernamental y se dedicaron a lanzar naranjas como símbolo de protesta.
Dirigidos por Masaniello (el pescador) llenaron los carros de la fruta y marcharon al palacete de los sevillanitos, y lanzaron miles de naranjas.
Orgulloso de eso se vistieron como Masaniello, camisa blanca, gorro y pañuelo rojo en el cuello y pantalones cortos azules y paseaban por Napoles con aire de revolución y de orgullo ante tal hecho.
Quizás fue la llama que hizo que Napolés dejara de ser dominio de los españoles.Menos mal...
Pero como otra vez más la historia se enterró.
Los naranjazos que producirían aquella revuelta,fueron conocidas por mí , casualmente, al estudiar a mi maestro Spinoza .
Bento que le pintó una caricatura a Masaniello por aquel hecho, hizo que yo hiciera de ello un Diario del Vagabundo y que diese a mis lectores la idea que las aceitunas se pueden llevar en los bolsillos y en una mochila y son mucho más fáciles de esconder, para crear una revolución...Que dicho sea de paso ,es más que fundamental para quitar a Cantinflas de enmedio...
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