Por desgracia hacia el planeta no me gustan los batas blancas. Nada. 

Y menos desde lo que hicieron con los niños, en la plandemia de inyectarle agua sucia "Eau de Gates", en vez de investigar por qué había que hacerlo y como el protocolo científico marca, si era factible. Pero nada ...Borreguismo...

 Como dice el genial Samsó, por los niños si tiene que coger un rifle lo coge; y yo voy detrás de él con granadas , bazocas y cañones. Es lo que hay.

Pero claro es más fácil ponerse  manos del demonio pastillero, que aparte de  llevarte un sobresueldo , viajes y regalitos varios, es normal, porque con lo que ganan de funcionario es muy poco para un ser tan superior...

Malditos...

Pero el leer tanto e investigar ,torna. 

Y conocí a un tal Luis Simarro. 

Como digo al principio, la excepción que marca la regla. 

Y como digo siempre la regla de Pareto para mí no existe, existe la regla de Böhr. No es un 80-20 , es un 0,0000000001-99,9999999999. Por que es lo material frente a lo no material, el ego frente al corazón...

Es decir que el 0,0000000001% son los que marcan la excepción y el valenciano lo hizo para mí. 

Aunque Luís nació en Roma, las continuas depresiones de su padre, hicieron traerlo al mediterráneo. Se suicidó su padre y después su madre. Como dice un amigo suyo, Gregorio Marañón, "hay hombres que para los que el fracasar es una gloria". Aunque lo mandaron a un centro de menores, lo tuteló Vicente Boix y como escritor le metió en las venas la droga más tierna que hay: los libros.

Tuvo todo el éxito sobrante que los demás no tenía e hizo con ello de una categoría tal como renunciar a lo que otros apetecían.

Sólo escribió un libro y por su puesto que se lo llevó el viento.

Desafió a un catedratico, que lo echó de la cátedra. Lo echó de la facultad de Valencia, pero Luís se marchó a Madrid y la terminó allí. Salida más que quijotesca de Valencia.

Pero lo más grande que hizo es ser el dador. Cuando la biblioteca nacional no tenía libros, Luis lo tenía y lo prestaba. Tenía una biblioteca más grande aún. Y para mí la medida de la biblioteca es lo que me enseña el aura de una persona...

Era admirable y funesto. Admirable porque lo sabía todo y lo arreglaba TODO CON CIENCIA, Y era funesto porque dudaba de todo, y dejó todo lo que no se arreglaba sino era con la fe. La verdadera duda se muestra con la sonrisa, y Luís tenía una sonrisa eterna...

Seguro que el batablanquismo no sabe ni quien es y seguro que fue esta corriente el que hizo que se perdiera su libro, lo mismo hicieron con Tesla...Qué raro...

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