Tanta expectación le creó a un avispado científico de la IA (allí AI )sobre la semana santa española(sin respetos) , que fue a verla. Quedó extasiado con los crucificados de esa ciudad . Tanto, que se entrevistó con el capellán de la iglesia de los Oscuritos. Una archicofradía. A ver qué significaba eso de los oscuritos y lo que lo relacionaba con su raza. Su interés quedó sosegado por el capellán.
Ustedes dirán por qué ; porque el investigador llamado Watson , llamado así por su madre, una negra zumbona proveniente del Africa, que ya de pequeño veía a su hijo ensimismarse con cualquier hoja del maizal donde trabaja su padre por unos pocos quintos, hizo ese experimento. Pues quería saber cómo funcionaba el género en extinción humano.
Watson gracias a la neoesclavitud de su padre, esa de trabajar más de 14 horas en cualquier vivero y víctima de infartos y curas rápidas de analgésicos líquidos (llamese whisky o birra), se licenció como informático Cum Laude en Inteligencia Artificial, en una uni yanki. Tiró el gorrito para arriba ese día que quede en acta.
Les dio mejor vida a sus padres y él vivía cual marqués. Y un día le dio por ir a ver la semana grande de un país latino.
Tan inteligente y estudiante y conocedor del castellano, más que nadie de su país, leyó en un prospecto explicativo que el lunes santo salía una procesión llamada la de los Oscuritos.Habló con el capellán como dijimos antes. Fue a verla procesar , le hizo fotos y sin decir nada a nadie se volvió a su país.
Para que el cuento no sea muy largo, hizo un crucificado de metal como el que hay en Notre Dame de Paris, y le puso Ia o AI da igual. Y hacía hablar al cristo y responder a todos los que le preguntaban. Tal gracia y tal inteligancia tenía Watson, que investigó la historia de un cantante cubano que se afincó en tierras castellanas llamado Antonio Machín y le llamó el Cristo Machín. "Qué arte más grande", como se dice en tierras castellanas, tiene el científico.
Un amigo sociólogo le puso una grabadora en los pies del crucificado, lo instalaron en una iglesia católica-apostólica-romana en EEUU y empezaron con el estudio sociológico. Watson se apartó para que su amigo Samuel, otro negrito, hiciera el estudio.Y la grabadora empezó a grabar.
La primera mujer que le habló al Machín le dijo: "Diosito mío estoy gordita y un marucho que me gusta no me echa cuenta, ¿me puedes poner guapa?." Machín le dijo: "Señorita , empieza a dejar los bollicaos, anda 15.000 pasos todos los días y tu milagro se hará realidad". La morocha al ver que el diosito hablaba y sobre todo, lo que le dijo, se fue un poco enfadad de la iglesia. Jamás volvería. Miró por todos lados y al ver que no había nadie, le tiró a la cara un bollicao que tenía abierto en el bolso. Pobre Machín...
La segunda señora vino con un problema de un hijo que tenía problemas con el levantamiento de vidrio en barra fija. "¿Diosito mío por qué no me ayudas a que mi hijo deje el licor?".
Machín abrió la boca ante el temor de la señora y le preguntó "Señora: cuántas veces has abrazado a tu hijo y le has dicho que le quieres, o te has sentado con él y le has dicho que es un campeón y que es lo mejor de su vida?". La señora al ver que no veía nadie en la iglesia lo maldijo. Y juró que no iría más.
Así lo hicieron , hombre y mujeres de todas las edades pidiendo milagros al diosito Machín.
El último hombre que pasó por allí, se fue a Machín a pedirle que le hiciera un milagro, y que arreglara su corazón con tres stent.
Machín que repartía por todos lados a diestro y siniestro le dijo: "deja de trabajar tanto, pasa más tiempo con tu familia y haz deporte, vida sana y quiere a los tuyos...". El hombre que era también fumador, cogió un boletín informativo de la parroquia, encendió un mechero, prendió varios boletines y le metió fuego a Machín. Ardió Machín durante unas horas hasta que llegaron Watson y Samuel.
Sabedores de lo que iba a pasar, días antes del estudio sociológico, metieron la grabadora en una urna térmica para temperaturas superiores a tres mil grados.
Sacaron la grabadora una vez apagado el incendio y escucharon los cientos de testimonios que habían en la grabadora.
No había ninguno que Machín no les dijese la verdad.
La verdad que nadie quiere escuchar. La verdad que todos sabemos y que nadie quiere afrontar. La verdad que quizás te haga hacer cosas como quemar al más cachondo de los cristos habidos y por haber, quemar al cristo Machín.


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