Desde hace tiempo soy autoeditor, más concretamente desde el año 2015 cuando mi sensei como lo digo cariñosamente,  me enseñó a autoeditar como hacen los grandes, invitandole a un desayuno...Sólo...Cosas de los abundantes...

Antes había hecho dos libros con dos editoriales.

Mi primer libro con una editorial famosa de cuyo nombre no quiero acordarme, como diría el genio. Hablamos del 2012.Aunque no me costó dinero , porque vió el filón, me regaló 100 libros , firmamos un contrato de ganacias del 20%. Y hasta ahí. Fue en 2012, aún se sigue vendiendo el libro. Y como le pasó a Arguiñano con su primer libro, vendió pero no recibió nada. Anda que le va a pasar ahora...

Aprendizajes de la vida...Después más tarde este mangante me llamaría para hacer otro, a parte del que ya vendía en Amazon , pero lo mandé educadamente a la "venta del nabo"...Me enteraría por cosas del destino, que lo hacía con otros escritores...

Mi segundo libro fue con una editorial independiente que tenía que andar detrás del director para que me diera adelantos de mi libro. Era un bohemio y los bohemios, ya se sabe, salen de noche, se levantan tarde...No me cogía el teléfono nunca. Andaba con el corazón en la boca, porque entregué dinero, pero no supe nada de él. Menos mal que un buen día me llamó y tenía el libro. Y me hizo una presentación. Algo es algo.

Después de estos dos libros y esas dos experiencias , me desinflé. No quería saber nada de escribir libros. Y menos de ponerlos en manos de otros.

Gracias a mi maravillosa empresa Biecol (www.biecol.com), me tiré a la calle a vender productos ecológicos de limpieza. Empecé por todos los pueblos a vender y por el método multinivel, metía a otros a vender y a ganar dinero desde el minuto uno. Me olvidé de la cocina y de los libros. Necesitaba aire fresco.

Uno de los chicos que venía a vender conmigo , con era un genio de los negocios y lo vió a la primera , y lo mejor que se traía todos los días dinero de vuelta.

Y un día bebiendo líquido de la botella marrón de cuyo nombre no quiero acordarme, me dijo que me ayudaría en autoeditar. Era el 2015. Mi sensei, como lo llamaba, me enseñó. Son los ángeles que aparecen por tu camino.

Desde entonces he autoeditado más de 90 libros, más de 400 libros de bajo contenido y he sido premiado con 5 premios Gourmand Adwards Cookbook entre el 2018 y 2021 (considerados como los Oscars de los libros de Cocina).

Osea más de 11 años y los que me quedan. Eso hizo que despegara en mí una faceta de la cual haré mientras viva: leer y escribir, y crear en definitiva.

Cuento todo este rollo porque mis libros en Amazon empezaron a criticarse. Quizás porque no gustaran ,que es lícito, y quizás porque una editorial no pudiese ver un mindundi, estar mejor posicionado que una multinacional. Y contratan a gentes sin escrúpulos para pagarles y para hacer que sean críticas malas. Me ha pasado en varios libros.Pasa también en el templo...

La que más me caló fue la "Tapas Pericas". Tras este enorme trabajo, y los premios, me llamaron algo así como bazofia. Yo como por entoces también leía mucho, en la biografía de Woody Allen decía que él no leía ninguna crítica y empecé a no verlas y desde entonces, me río mucho .Porque hay libros míos que gustan mucho, otro que gustan mucho y nada, y es que hay de todo en la viña del señor. Sigo sin leerlas y sigo escribiendo y leyendo a destajo.

Pero otra fórmula de como manejar las críticas más espectaculares la conocí hace poco , de un macarra como se autollama. Él dice que cuando lo critican, entra al trapo y les dice que son personas que no tiene nada que hacer. Yo les diría que tienen seguro la televisión más grande que la estantería de los libros. 

Y este grandioso macarra les dice: que se atrevieran a algo en la vida, que no serían capaces y sobre todo usaba la expresión "¡Hazlo tú!".

¿Grandioso verdad? Cuando te critiquen dile "hazlo tú". Yo seguiré con no ver las críticas como hace Woody pero por ello no puedo dejar de aplaudir al macarra que se llama Israel: "Bravo Israel" o Israel Bravo. 

Simplemente te quiero.