"La Paz Interior".Jacques Philippe.

3.2.2026

Presentación.

Estamos en época de agitación e inquietud. También lo estamos en la cristiandad. Pero el camino a dios es más corto de lo que se nos pide:paz en el corazón.

I.La paz interior camino de santidad.

Para entender lo fundamental que es tener la paz en el corazón en la cristiandad es que dice Jesús "Que sin mí no podéis hacer nada". nada.

SAnta Teresa de Lisieux dijo que le enseñó su pequeñez y su ineptitud.

Debemos descubrir las actitudes de nuestro corazón, y la permisibilidad de actuar dios en nosotros. Para ello no hay una receta.

Es importante que para que él entre, nos esforcemos por adquirir y conservar la paz de nuestro corazón.

Cuanto más serena nuestra alma, más se refleja dios en ella.

Cuando estamos en paz él actúa en nosotros con sabiduría y poder infinitamente al nuestro. Hemos más de serr pasivos que activos.

La paz de corazón nos libera de nosotros y nos hace disponibles para el prójimo.

Adquiere la paz interior y una multitud  encontrará la salvación a tu lado.

Conseguir la paz interior es imposible sin la oracíón. La oración debería ser una prioridad para cualquiera.

La vda espiritual no va a ser tranquila sino un terreno de lucha constante y a veces dolorosa. Este convate es inevitable y a la vez positivo.. Sin convate no hay victoria. Sin conocer nuestra debilidad no hay glorificación.

Hay que aclarar que no es un combate en la soledad y con ceguera, es un combate con certeza de la fe.

El combate es más eficaz cuanto más paz interior se tenga.

En el combate lo que está en juego es la paz.

Uno de los grandes secretos de la lucha espiritual es no equivocarnos de combate ni conseguir la victoria sino estar en paz.

Todas las razones por las que perdemos la paz son malas razones.

La paz tampoco está en este mundo ni es de él, sino son de la fuerza creadora.

El que huye de dios nunca encontrará la paz.

Para estar en paz hay que estar simepre disponible para amar a dios y preferir siempre antes su voluntad. La voluntad es la disposición habitual del corazón (fe ,esperanza y caridad).

Esta voluntad sirve para tener paz en el corazón aún tengamos debilidades y defectos, y acernos agradables a su voluntad.

II.Cómo reaccionar ante lo que nos hace perder la paz.

La causa más común es el temor que nos hace sentirnos amenzados que nos hace perder la paz.

Ese temor puede ser material, moral o humano y espiritual.

La única forma de perder la paz es ayudarse con medios humanos ante el temor  y la única solución la confianza en él.

No nos prohibe ganarnos la vida pero sí las preocupaciones que nos atormentan y nos hacen perder la paz. Y sobretodo acabar con la preocupación con las propias manos.

Aunque nacemos con la desconfianza (el pecado original) nuestra vida espiritual consiste en reeducarse para recuperar la confianza por medio del espíritu santo.

Para que llegue esa confianza hay dos obstáculos:1)no ser fiel ala divina providencia y dejar espacio para ello sin saber cómo llegará, 2)presencia de dolor debida a que nos falten cosas, ya que dios usa el mal a nuestro favor teniendo fe.

Aunque sea incomprensible lo que nos pase, hay que tener en cuenta que el hombreproduce obras en su medida y sólo la sabiduría divina hace cosas divinas. El sufrimiento del presente noes comparable con la gloria que se manifestará en nosotros.

Para ganar confianza hay que contemplar a dios y se reencuentra por la oración y es más cierto que el razonamiento.

Nunca dejaremos de insistir en la necesiadad de la oración silenciosa, fuente de paz interior. Aprendamos a abandonarnos con la sencillez de niños a confiar en dios tanto en las pequeñas como en las grandes cosas.

Abandonándome adquiero la experiencia que es cierto, que dios coopera en mi bien.

El abandono para que genere paz ha de ser pleno. Y es renuncia , lo que nos resulta aún más difícil, con la impresión de perdernos o morir. Pero hemos de tener con fuerza en nuestro corazón la ley de quien pierda, gana.

Abandonarlo todo en manos de dios deja las preocupaciones a un lado, y encuentra una paz y una libertad inexorable. Es el camino de la felicidad. Si lo dejamos todo en sus manos, nos devolverá más.

El demonio nos dice que si lo entregamos todo arrasará nuestra vida, esto produce un temor. Siempre que dios nos pide desprendernos, el desprendimiento va seguido de paz , aún doloroso al principio.

Así la actitud adecuada es estar dispuesto entregárselo todo sin temor alguno y con confianza total y que él actúa a us gusto.

El abandono no es natural, es una gracia que hay que pedir a dios

Hay la tentación de creer que si algo nos falta (personal, familiar,...) no vamos a avanzar espiritualmente.

Lo de que la felicidad está en otro sitio es estar concentrado en lo negativo y eso te vuelve descontento, envidioso y desanimado y no adelanto. La auténtica vida está muy cerca y muy fácil: otra mirada, mirada de confianza y esperanza en mi situación y las puertas se abren con unas posibilidades inesperadas de crecimiento espiritual.

A veces vivimos en una ilusión queriendo que cambie lo que nos rodea, que cambie las circusntancias y entonces todo irá mjor.

El problema es que estamos demasiado apegado a nuestras opiniones sobre lo que es bueno y lo que no lo es y no confiamos suficientemente en la sabiduría y poder de dios.

Si tuviéramos más fe muchas circunstancias que consideramos perniciosaspodrían convertirse en unas ocasiones maravillosas para amar más, ser más pacientes, umildes, dulces, misericordiosos y abandonarnos en las manos de dios.

Cuando lleguemos a convencernos de esto obtendremos una fuerza inmensa.

Imposrtante saber distinguir entre la verdadera y la falsa comapsión. A veces nos implicamos en el dolor ajeno más por el propio que po el del otro. A veces no queremos que el otro sufra para que no suframos nosotros. Pero no podemos atormentarnos hasta perder la paz. Eso demuestra que no es amor espiritual, es humano y egoísta, basado en no confiar en dios.

La compasión para que sea verdadera tiene que venir del amor y no del temor. Porque dios ama más a los prójimos que nosotros.

Los que sufren necesitan a su lado personas tranquilas confiadas y alegres que le ayudarán más que los angustiados y preocupados.

Nuestra falsa compasión sólo hace añadir tristeza, decepción, nada de paz y nada de esperanza a los que padecen.

Hay que tener en cuenta que en todo dolor hay germen de vida y resurrección.

A veces se pierde la paz por el comportamiento de otro u otros, cuando está amenazado el bien de una comunidad. Hay que dejarlo en manos de dios.

También tenemos que querer las cosas buenas  de un modo bueno y no de un modo malo. Nunca el alma puede perder la paz.

La prueba de que estamos haciendo las cosas en la verdad es que estamos en paz. Si un deseo nos hace perder la paz aunque lo que deseamos es excelente, no es de dios. Siempre anhelar pero de un modo desprendido. Dios el que hace crecer y convierte cómo quiera y cuando quiera. Es importante educar el corazón en ese sentido para progresar espiritualmente.

Para que el prójimomejore su conducta, hemos de acruar tranquilos aunque ellos actúen injustos y erróneos. Lo ayudaremos en todo lo que dependa de nosotros pero en un ambiente de cariño y paz.

Mucha gente pierde la paz al pretender cambiar a toda costa a las personas que le rodean. El señor nos pide que soportemos con paciencia los defectos del prójimo, no actuar como él, tened paciencia hasta que venga dios.

Cuando más paciencia hay que tener es cuando estamos en medio de una purificación indispensable. La paciencia con otros es tener en cuenta nuestros criterios estrechos y limitados.

Cuando alguien se pone en manos de dios suele correr el riesgo de perder la paz y la tranquilidad del alma cuando el demonio aprovecha para desanimarla y desconcertarla. El demonio es la visión de su miseria, faltas y de caídas, y que la tristeza , inquietud y desánimo del alma , no son buenas.

No hay que hacer un esfuezo sobrehumano para eliminar defectos y pecados sino recuperar lo antes posible la paz, evitando la tristeza y desaliento.

Porque dios actúa en el alma en paz, porque dios actúa cuando te pones en sus manos en vez de descorazonarte, y porque nuestra imagen al descorazonarnos es parte del rogullo.

El desconfía de sí y no de dios si tiene dolor , es un dolor sereno. Porque dios le hace ver que su caída es un efecto de su debilidad y su inconstancia.

No debemos tomar trágicamente nuestras faltas, ya que dios saca partido de ellas. Caundo vamos a él arrepentidos , él hace surgir un bien de ellas. Una fuente de humildad. Una fuente de misericordia y ternura con el prójimo.

Cuando cometemos una falta en vez de machacarnos por ella, debemos volver confiadamente a dios de inmediat, y agradecerle el bien que sacará en esa falta.

Una de las almas del demonio para que no vaya a dios es hacerles perder la paz y desalentarlas a la vista de sus faltas.

Hay saber diferenciar del verdadero al falso arrepentimiento. El verdadero siempre es tranquilo, apacible y confiado. El falso viene del demonio u orgullo.

También hay que despreciar ciertos remordimientos interiores y saber de dónde vienen. Si no disminuyen nuestra confianza en dios hay que recibirlos con gracia, pero si causan angustia, decaen nuestro ánimo y nos vuelven perezosos, tímidos o lentos en el cumplimiento de nuestros deberes son sugerencias del demonio o enemigo.

Pediremos perdón, recuperando la paz lo antes posible, sin desánimos, y reanudando nuestra vida espiritual como si nada hubiese pasado.

A veces cuando caemos en falta dejamos de seguir con nuestra vida de oración por excusa de haber ofendido. Pero siemrpe hemos de presentarnos ante él no sólo limpios y peinados.

Al caer en falta no hay que dejarse invadir por disgusto o inquietud, llenaros de confianza y no pensar si estamos perdonados porque en esta duda hay mucho pensamiento diabólico.

Cuando pecamos a veces somos tan soberbios que no hacemos el bien sino despreciamos al prójimo.

Otra forma de perder la paz es la incertidumbre de tomar decisiones sin verlas con claridad, es normal abandonar.

Ante la indecisión uno no debe de apresurarse . Es importante dejar a nuestro corazón que se tome su tiempo y que se oriente con paz y serenidad. Después de maduras reflexiones y sobre todo oraciones.

Hay que hacer todo para ver con claridad, nada precipitado. Analizar la situación y distintos aspectos. Decidir con un corazón limpio, rezando y pidiendo luz y a veces consejos de alguien que nos pueda iluminar.

Pero ante todo hay que ver con claridad. En determinadas situaciones en las que no se obtiene la luz, no se encuentra paz si no se recurre a un guía espiritual en alguien en el que confiemos. Dios no quiere que seamos autosuficientes. 

No siempre tendremos la repuesta. Pero si discernimos con la voluntad de dios nos hará comprender el método a actuar, y entonces tomaremos nuestra decisión en paz. Y si no nos responde es normal. Pero hay personas que lo quieren ya, pero no se pueden forzar las cosas.

Haz algo bueno, dios nos compensará de acuerdo con esa intención si no sabes por dónde ir. Ese es el principio a seguir. Y aunque te equivoques, dios no se enfadará.

No nos pide tampoco que sean decisiones perfectas de un superman. Dios quiere que decidas sin atormentarte y con libertad de espíritu, sin preocupaciones . Acompañado de paz, libertad interior, confianza y nunca abandono y angustia que paralice la consciencia e impida adoptar una decisión libre.

Si caminamos por la paz y la libertad interior y con el deseo de cumplir la voluntad de dios, uno no se deja engañar.

El demonio siempre nos dice que no hacemos lo suficiente, que no lo hacemos por el amor de dios, que no está contento con nosotros. El demonio te está enredando.

Tener el corazón abierto a dios tanto en las pequeñas como en las grandes cosas con calma de espíritu. Mostrar un corazón grande y generoso.

La única perfección verdadera es la del amor. No es más perfecto el que se comporta de manera irreprochable simo el que ama más.

Los iluminados de espíritus no hacen un drama de su pobreza, porque su esperanza no está en ellos sino en dios. Dios es su riqueza, y una ocasión maravillosa para mostrar amor.

Sólo el camino del amor es el fecundo, el que nos hace crecer y nos purifica de nuestras faltas.

No me desanimaré jamás y la paciencia lo alcanza todo son dos premisas siempre a tener en cuenta.

III.Lo que nos dicen los santos.

Juan de Bonilla.

La paz es el camino recto. La paz no se consigue en un día. 

San Francisco de Sales.

Los pensamientos que muestran inquietud y agitación del alma no son de dios. El dolor hay que recibirlo pacíficamente. Buscar la intención en todas las cosas de dios, seguir los consejos de nuestro padre espiritual y dios haga el resto: así se consigue la paz.

Cuando dios nos separa de las pasiones surgen sentimientos de amargura y el alma se debate en no poder más; la separación es dolorosa. Pero clavamos nuestra voluntad en dios sin abandonar nuestras obligaciones y se cumple animosamente.

La paz nace de la humildad. Nada nos altera más que el amor propio y la estima.

Todo coopera al bien de los que aman a dios. Incluso los pecados se convierten en gracia y fabrica la medicina que cura la víbora de nuestras iniquiedades.

Hay que servir plenamente pero con medios que no nos impida emplearlos y que nos afecten.

No preveáis accidentes porque dios , si tienes esperanza, te librará de ellos.

Arranca de tu imaginación lo que te angustie.

Trata los asuntos sin prisa ni preocupación. No te lances a la tarea, cualquier clase de precipitación oscurece la razón y el juicio

Aborrece los defectos pero tranquilo y pacífico. Dulzura y paz en el celo hacia el otro.

Acepta sin inquietud que a veces no se logra la paz, pero mantener el corazón.

Santa Teresa de Jesús.

Cuidado con las humildades que pone el demonio: oraciones particulares y apartarse de las comuniones. La humildad inquieta si no viene con paz, regalo y sosiego.

María de la Encarnación.

Si miramos en nuestrosas desgracias , disgusto o penas nuestra felicidad sería arrojarnos a los brazos de dios.

Francois-Marie-Jacob Libermann.

Dios se instala en nosotros con oración continua y paz del alma. El esfuerzo y la reserva encierran el alma pero un dulce descanso, actuar serenamente y un comportamiento interior reposado, ponderado y tranquilo la ensanchan.

Nuestra alma sacudida no pude ir a dios, siempre va a él cuando se deje llevar por él.

No se puede temer a dios porque es dulce, amable y tierno. Y así es como debéis ir a él.

No dejéis que os agobien vuestras miserias, manteneos delante de dios con gran paz.

No os desalentéis si pensáis que no hacéis nada, olvidaros y volver el alma a dios. Mientras os inquieten esos movimientos de la naturaleza estáis enfocados en vosotros y no en dios.

Olvidad siempre las caídas, el pasado y no ocurrirá nada si os entristecéis o desanimáis por ello.

Uno de los mayores obstáculos que aparecenen el camino de la perfecciónes el deseo precipitado e inquieto de avanzar y poseer virtudes que sabemos que no tenemos.No adelantaros a dios. Dejadlo actuar, no nos pongamos en movimiento para ayudarlo, y no hacer otro camino que no sea el de dios.

La mayor ocupación: moderar impulsos y adquirir abandono en sus manos. Un pobre que pide limosna con impaciencia y violencia no obtiene nada. Cuando veamos nuestros defectos manténte en su presencia.

Se dócil y flexible en sus manos y para ello mantente en paz y sosiego, no alterarse, olvidar el pasado, vivir como si el futuro no existe.

Nuestra incapacidad ha de ser motivo de paz y alegría y nunca de inquietud o tristeza..

Cuanto más dependemos de él más grande y hormoso y gloria tiene nuestra alma.

Padre Pío.

La paz es sencillez de espíritu, serenidad de cosnciencia, tranquilidad del alma y el lazo del amor.

La paz es orden y armonía, alegría constante, buena consciencia.

La paz es el camino de la perfección.

El demonio que sabe muy bien todo eso pone su esfuerzo en hacernos perder la paz.

Si los reproches nos confunden, nos vuelven temerosos y desconfiados, perezosos y lentos en hacer el bien, apartémolos porque vienen del diábolo.

San José María Escrivá.

Rechaza los escrúpulos que te quitan la paz.

La humildad es un buen camino para llegar a la paz interior.

La alegría y la paz es fruto seguro del abandono.

Auqnue todo se hunde, nada se gana turbándose, él es quien nos debe salvar. Reza a diario.

Cuando te abandones a dios aprenderás a contentarte con lo que venga.

No hay nada mejor que contarle a él las penas para que dejen de ser penas.

Ten la paz y da la paz a las personas que tratas.

Los hombres andan en guerras y después en la paz porque no luchan por dentro y hacen la paz en el propio yo.