"Raíz y decoro de España". Gregorio Marañón.

26.4.2026

I.Los deberes olvidados.

Os voy a ahablar como hablaría a mi patria misma, que es para mí como para todo hombre parte de mi consciencia.

A la postre sabemos que el tanto por ciento de sentido arbitrario y de crueldad de lo que se compone la naturaleza de hombre es todavía lo suficientemente grande para que sea un sueño irrealizable el esperar la rectitud estricta en sus acciones.

La amargura es hermana en los hombres fuertes de la esperanza.

Así como fuerza de de vivir para los deberes y sólo para ellos, el hombre puede convertirse en un esclavo, así el ansia sin medida de los derechoas arranca de raíz el sentimiento del deber convierte al hombre en un demonio insensible y cruel que sólo acierta a dirimir sus dificultades por la fuerza.

Porque sólo conoce los caminos rectos quien erró alguna vez por los torcidos, y la mejor intención no es quizás la del hombre impoluto sino la del que tiene en el alma las cicatrices de rectificaciones.

Meditemos en que son muchos deberes y no uno solo y en que son diferentes en cada momento de la vida y para cada uno de los rasgos de nuestra estructura física y espiritual. Esta diversidad inmodificable de nuestros debereses la razón suprema de la desigualdad, igualmente inmodificable, entre los hombres.

Y es el deber y no el derecho el que marca las diferencias esenciales y las categorías entre unos hombres y los otros.

Vivimos porque stamos en cada instante, en inminencia de morir.

El manantial más enérgico del espíritu deportivo ha sido siempre la guerra, por su extensión y por sus condiciones peculiares, mucho más que las otras.

La esencia de la lucha social de estos últimos años está precisamente formada por conflictos del trabajo. Pero es lo cierto que ha estadoy aún está influida por la sombra nefasta del espíritu deportista.

Los progresos de la técnica que tienen siempre algo de circo y de prestidigitación, han convertido en efecto, el antiguo oficio rudo en un pasatiempo grato; tal vez con mayores peligros, pero con menos dificultades que el clásico trabajo manual.

O mejor fuera no hablar de técnica sino de tecnicismo; es decir, de la técnica como un fin y no como un medio.

Nuevamente el artefacto inmortal derriba: el de que los hombres se liberen por medio de las máquinas del deber ineludible, sagrado y eterno, de vivir con el sudor de su frente, con el esfuerzo doloroso de sus brazos.

Hasta en los medios más frívolos el elogio máximo que se hace de un hombre es decir que es "un gran trabajador". Y cuando oigo esto es cuando comprendo que España ha dado un paso de gigante hacia su porvenir.

La ausencia de generosidad maternal engendra el defecto más corrosivo del hombre que es el escepticismo.

Nuestra generación ha de ver un nuevo auge y enérgico de todas las viejas pudibundeses (exageración a la decencia). Como decía el maestro Feijoo" los vicios , como el mar, tienen sus flujos y reflujos".

Y la familia remozada, como una casa antigua que se encala y se limpia de viejos trastos, seguirá siendo el núcleo de la organización social.

El joven rebelde, decia yo, sin rebeldía, roja ni negra, sino vital, entusiasta, desinteresada, ante el espectáculo de la sociedad en perpetua evolución

Pero además mi tesisde la rebeldía juvenil no puede interpretarse como escandalosa desde el momento en que he hablado del deber de la rebeldía; del deber y no del derecho a ser rebelde.

El deber queda reservado a la juventud. Y sin ella la Humanidad se convertiría en unos cuantos años en un rebaño de corderos manejados por gañanes ignorantes y viles.

Desde los tiempos de Grecia nunca ha sido tan incesada la gente adolescente como en los años que acaban de transcurrir. Ser joven ha  sido para nuestras generaciones algo así como una categoría de dios pagano; y ha bastado ser joven para poder ser todo lo demás y para que todo lo demás, si no era bueno, fuese perdonado.

La virtud eficaz es la que es práctica desde los años del impulso desatado, no anulando las fuerzasjuveniles, que son, si el joven es auténtico, invencibles, sino librando perpetua batalla de rebeldía contra ellas.

En mí, es una religión instintiva el respeto del anciano, el agrado con que recibo su trato prudente y la valoración de su consejo. Pero por eso mismo exijo de él el cumplimiento de su deber de adaptación. Ser viejo no equivale a ser respetable. Es simplementeun pretexto magnífico para ser respetable. Y es pecado, sin fácil absolución, el olvidar ese pretexto para transformarlo en egoísmo. Tanto me preocupa todo esto que desde ahora, desde antes de ahora, me preparo para cumplir con dignidad mi vejez, si me es dado a alcanzarla y consideraré como el fracaso más grande de mi vida el que ese día puedan pensar de mi los jóvenes de entonces lo que ahora pensamos de don Fulano y don Mengano.

Actividades ene suma en las que el deber no es un adjetivodel trabajo, sino parte del fin del profesional mismo.

La causa de este retroceso ético de la medicina contemporánea ha sido el excesivo crédito que hemos dado a las ciencias positivas; o de otro modo, la excesiva valoración que nosotros, como los demás hombres, hemos acordados a los técnicos.

Hoy se habla mucho de la falta de vocación que aleja a los jóvenes de las actividades no directamente ligadas con un inmediato interés por ejemplo la investigación científica.

Y cuando nos preguntamos por la falta de vocaciónson:la falta de emoción del deber, en el ansia de gozar de los derechos profesionales con olvido de la necesaria contrapartida del sacrificio por los altos ideales, por la verdad, por el bien de los semejantes.

La vida militar como la religiosa es el prototipo de la profesión del sacrificio.

El elemento esencial de la sociedad venidera ha de ser la conexión de la uni con el ejercito, para que mutuamente se completen y perfeccionen.

La dictadura no se evita declamando contra ella sino heciéndola innecearia con nuestra rigurosa disciplina del deber.

Mientras que la vida esté organizada sobre nuestra anatomía actual, el hombre tendrá como uno de sus ejes el amor a su país, un vago movimiento del alma (orgullo) una emoción, una superioridad inconsiciente inherente a nuestra nacionalidad, amor a la patria y una amoción al final cuando se vive fuera: la ansiedad del bien perdido. Que se goza cuando se vuelve a su patria.

A medida que se multiplican las facilidades de comunicarse unas naciones con otras, transformando en caminos llanos los obstáculos de las fronteras, se vuelve a replegarse en uno mismo de la propia tradición.

La raíz de las nacionalidades es más fuerte mientras más anhondamos en ellas se ve la raíz unidas con otras nacionalidades, formando un tallo único donde se injerta el principio universal de la especia.

El hombre actual no cree ni en dios ni en sí mismo. Y haperdido la aptitud maravillosa de convertir el sufrimiento en fuente de paz y de progreso interior y a la larga también de progreso material.

Acaso la más impresionante de todas las desigualdades humanas no es la del ser diferentes sino de la generacional.

Si yo soy pobre o infeliz, me dolerá no ser tan rico o dichoso como mivecino, y eso es de una generación, porque así lo quiso dios en la época de las vacas flacas, sin que nuestro esfuerzo lo pueda modificar.

Eludir no cumplir el deber español y universal a veces se acepta el dolor merecido y fecundo de los cambios con alegría y voluntad desinteresada de preparar la patria de nuestros hijos, que no contarán para nada en el futuro porque el automatismo de la selección los irá eliminando de la corriente de la vida, que cada vez es más impetuosa y sólo admite dentro de sus cauces a los más fuertes.

Hay que echar sobre la espaldala pesadumbre del deber y seguir la vida, pendiente adelante, con el fardo a cuestas.

II.Eugenesia y moral.

 Mis estudios en este libro "Tres ensayos sobre la vida sexual"tuvo dos estractos: 1)escándalo y protesta, se tachó al libro de inmoral y disolvente, los moralista prohibieron su lectura, 2)la corriente del tirano más bárbaro de la humanidad:la ignorancia.

La vida y el destino nuestro es, en gran parte un azar, cuyo sentido sólo conoce dios, rector de los mundos.

Es un gran crimen que una pareja humana evite la alegría sin igual de la procreación, por egoísmo material, por no sacrificar el lujo en una vida estúpida llamada sociedad.

El gran progreso de hoy está precisamente en el desdoblamiento en las mentes entre la actitud moral y la humana.

De nada sirven los progresos de la ciencia ni el celo colectivo de los Estados si el padre no coloca en la simiente de su hijo una vitalidad enérgica y si no acierta a rodearle de un mínimo de bienestar y de educación.

No importa ser crueles para evitar otras crueldades.

Dios me hizo el favor de llevarse a este hijo mío que era una carga insoportable en el hogar, dicen muchas madres ante muertes que escuchamos los médicos.

La población e un país no debe contarse por las partidas de nacimiento sino por el número de hombres que llegan asu plenitud y su eficacia.

El hombre inteligente debe reducir al mínimo la posibilidad (de perder un hijo) de sus deberes con la patria, con la especie y con dios.

III.Intelectuales y políticos.

Yo me atengo a mi oficio, gano mi vida con mi quehacer, no quiero más complicaciones; que la política la hagan los ambiciosos o los que no tienen otra cosa en qué ocuparse.

La política activa ha absorbido e inutilizado un b uen número de hombres de calidad de los últimos decenios de la vida española.

Ahora nos damos cuenta todos, con particular agudeza, de que que el mal más profundo de España es la falta de consciencia pública.

No saben el mal que hacen estos hombres de nuestro tiempo que han cerrado su espíritu no a la ambición del logro político (eso sí está bien) sino a la inquietud sagrada de la política.

La civilización se labra con dignidad, tolerancia, con nobele afán por las cosas públicas y austeridad para las privadas.

IV.El provenir de la cultura.

Los hombres de hoy como los de todos los tiempos padecemos el error de enfoque de creernos el eje de la historia; y cuando vemos que declinan las cosas que nos rodean creemosque es el mudo y no nosotros los que van a desaparecer y cambiar.

La evolución de la cultura a través de la histroria , parece a la evolución de los organismos vivos. El punto central de la evolución se desplaza de unas fases a otras.

La cultura del porvenir será, pues, distinta en sus aspectos y más profunda y eficaz que la nuestra. Y alguno de sus aspectos más importantes serán el auge de la  civilización mecanicista, la influencia creciente de preocupaciones biológicas.

Pero siempre he hecho y hago la distinción entre las ventajas humanas de la mecánica como medio y los peligros del espíritu mecanicista como fin.

Gracias a estos progresos, los hombres de hoy viven tal vez menos en la naturaleza pero van más a buscarla y comprenden mejor su secreto sentido de sintonizar nuestra vida apresurada con el ritmo invariable de los mundos.

Esta preocupación nueva será sin duda, la de liberarse del dolor físico, del dolor del individuo y de la especie que es nuestra verdadera esclavitud.

Yo creo desde luego, en la necesidad del dolor como fuente de progreso y en reciente ocasión he hablado largamente de ello.

Es posible que sea asíy entonces esos colapsos culturales benefisiarían también a la larga el proceso de la cultura.

La libertad verdadera no nace del libertinaje, sino del rudo deber .

Lo terrible de los movimientos políticos de fuerza es su sentido antiintelectual.

¿Qué hacer entonces en estas horas llenas de dificultad pero de dificultad seguramente pasajera y engendradora de nuevos progresos?Ante todo el intelectual debe adoptar una actitud exenta de vanidad, pero imbuída de la consciencia de su responsabilidad.

El intelectual, como los demás hombres de esta etapa de la historia del mundo, ha faltado a sus deberes y ante todo al de ser formal:nada más que esto. Y ahora está pagando su pecado.

La humanidad actual da la impresión de que al lado del desarrollo magnífico de muchas cualidades excelsas de la especie, se han perdido un tanto los valores fundamentales del hombre, los propiamente humanos:aquella tendencia al bien y a la verdad que ha de caracterizar a la jerarquía media de nuestros semejantes.

V.La lección de los malogrados.

Lo que conviene a uno puede ser inútil para el otro, perjudicial para el tercero.

Si hay algo falto de límites y de unifiormidad esencial en una sociedad es la juventud.

El desnivel individual genuino está en la juventud.

Raíces escondidas desimpatía, de interés matarial, de curiosidad, nos unen en secreto a los hombres de un sector determinado con los hombres que miltan allá, al otro lado del aparente abismo social, ideológico o político.

Un hombre grande está por el hecho de serlo al margen de las divergencias humanas.

Para alcanzar la esfera remota desde donde los hombres inmortales nos alumbran y nos srenan, enviándonos su sombra y su luz, es preciso que se hayan desprovisto del lastre de su adscripción a las facciones y banderías que tanto nos apasionan de la Tierra.

"Si quieres vivir largo tiempo no lo pierdas.

Que no trabajamos y creamos porque vivimos, sino vivimos porque creamos.

Pero aquel hombre grave y pálido que había compartido su juventud entre la creación y el amor y el ayuno no quería nada más, porque su estatua de dolor materno (quien sabe si toda su obra) ya estaba en pie y su vida por lo tanto vacía de sentido.

La historia verdadera la del hondo progreso humano, se va construyendo con materiales eternos, que acaso pasan escondidos a la preocupación de cada una de las generaciones.

VI.El príncipe explorador.

Somos pues , los grandes y los pequeños, mucho de todo lo que fueron nuestros padres remotos y asu través mucho de lo que fue la historia de toda nuestra raza; y aún gotas infnitamente diluídas de lo que fue la historia viva de todo el énero humano.

Y muchas veces al calzar de nuevo su coturno, llegada la mañana, para eguir la representación, la sonrisa invariable con que aparecía ante el público agitado y curioso era la misma jornada anterior, grabada como una mueca, en los labios durante el largo insomnio sin tregua y sin alivio.

Por la resolución de mantener en la vida pública, no la moral arbitraria de la política, sino la misma moral intangibley eterna que nos sirve para medirnos a nosotros mismos en la soledad de la consciencia.

El poder se alcanza por las trochas difíciles del dinero, de la política y de la guerra.

Lo que quiere el hombre es algo más elevado, pero más inútil que el auténtico ardor científico, más vago pero más desinteresado que el ansia concreta de la posesión.

VII.Libros a la hoguera.

En estos días, los estudiantes alemanes han quemado en público auto de fe, los libros de Freud.

Contra un exceso de literatuta sexual, en la que se mezcla la ciencia con la basura, de modo tan íntimo que sólo los doctos pueden y no siempre separarlas.

El hombre tiene que encaramarse en el tiempo para ver con la necesaria perspectiva estas cuestionesde transendencia universal y profunda. Y este pedestal hecho de tiemo excee, por lo general, al de la duración de la vida humana.

No hay más que insistir más:con toda certeza puede asegurarse que los estudios sexuales no están entre nosotros apenas iniciados.

En la obra de Freud hay que distinguir dos aspectos: uno técnico que es discutible y otro el planteamiento de los problemas de amro no con un criterio poemático, folletinesco, literario, sino con un criterio científico.

Freud al dar una extensión popular al estudio del amor como instinto, no hizo nada más que ponerse a tono con su época.

Por eso sin quererlo o queriéndolo, todo escritor que hoy se plantea un problema de amor, lo construye inevitablemente no sobre el juego de las pasiones elementales clásicas, sino sobre un esuqema de psicología o psicopatología de los instintos.

VIII.Un profeta de España.

La masa de los hombres con invariable pertinacia, supone que los sucesos que llenan el ámbito de una época son nuevos y extraordinarios, sin realción con todo lo que los ha precedido; y urgiendo siempre soluciones transcendentales y de absoluta originalidad.El poeta nos refiere la Historia sin la muerta objetividad del historiador.

Los hombres de ahora, los de esta edad que llamamos "práctica ", hemos  perdio mucho con no leer a Homero y a los que  como él han visto la historia a través de sus sueños.

Galdços fue ante todo el gran juglar de la historia de un siglo español.

Los pueblos tiene etapas de vida, muerte, paz, y súbitas mareas.Etapa llena de sucesos ásperos, tal vez de aspectos temerosos y deforme, como siempre que una civilización se agota y se inicia otra nueva.Las grandes transformaciones de los pueblos no suelen reverstirse nunca de formas armoniosas y gratas.

En tres ocasiones he creído termiar mi historia de España. La última cuando mi vida no daba más de sí. Creyendo siempre que había cerrado una etapa del vivir español. Porque la vida de hoy es la misma que se fue y la misma de siempre. Vivir con consciencia de que se vive no es más que repetir el ayer y el soñar el mañana.

Los personajes viven, no la existencia ficticia de lo escrito sino una vida real y a la cubierta bicolor de cada gran suceso se ha añadido una franja morada.Lo demás siempre es igual.

Lo que hace unos años era avanzado ya está en la retaguardia.

Soñemos alma. Le gustaba de repetir al maestro. Soñemos pues, porque soñar es más que vivir es comprender y por lo tanto es saber esperar y saber perdonar.IX.Un amigo de España.

XI.Un amigo de España.

Pero la amistad a un país, como actitud, casi como disciplina y religión como lo fuePierre Paris respecto a nuestra patria, es abarcar en una abrazo descomunal y gigantesco una humanidad enterra, hecha de valores diversos, de buenas y de malas cosas y es aceptarlos todos, sin previa filtración, en un ímpetu de generosidad inalcanzable y sin crítica.

Lo esencial, repitámoslo es crear. Y en ese plano de la emoción creadora es donde se encuentran y confunden la ciencia y el arte, que desde aquí abajo nos parecen cosas tan apartadas y dispares.

Por eso sus escritos arqueológicos tienen la seducción incomparable de relatos llenos de alor y a veces de novelesco interés.

Pierre Paris se creyó armado caballero de ciencia y poseedor de una llave infalible para arrancar a la naturaleza todos sus secretos.

Acaso no encontró nunca como entonces ambiente adecuado para expresar, con elocuencia arrebatadora y sencilla, su amor a nuestra patria, fundido en el mismo vaso de su religión por patria francesa; él mismome habló muchas veces de su profunda emoción al pronunciar aquel discurso maravilloso y breve que nadie de los que les oímos hemos olvidado y que apenas pudo terminar porque le ahogaba ya, agarra al pecho la enfermedad que unos años después había de arrebatarlo entre nosotros.

La amistad de los suyos ha hecho que hoy conserve en mi cuarto una figurita divina, de Tangra, que sus mismas manos recogieron en Gracia y que yo vi tantas veces sobre su mesa entre las cuartillas y los volúmenes abiertos.

Y con carruza perspicacia, añadió: "no sé, no se´; aquel señor era demasiado bueno para ser tan sabio como decían".

En vario de sus escritos y en la dedicatoria de algno de sus libros hablaba con profunda delicadeza y ternura de sus "amigos de España" de estos "amigos hospitalarios" dice, que "me han hecho ver y me han enseñado todas esas cosas bellas y antiguas que tanto me enamoran".

X.Psiquiatras de España.

Esuquerdo.

Ciudadano ferviente y romántico, hombre de ciencia acomodado al tono, demasiado literato, de su época, pero sobre todo, médico altrista.

Gran republicano, creador de cátedras libres en las salas de hospital, cuando las revueltas políticas dificultaban enseñanza en las facultades, fundador del primer asilo, le trajo a la Psiquiatría la intuición mediterránea.

Jaime Vera.

Es el apostol de una etapa ulterior, la de fin de siglo, en al que el espíritu liberal se inyecta y rejuvenece con la savia marxista.

El gran triunfo, ambicioso y lejano, se amsaba con derrotas de cada día.

Inteligencia y capacidad aprehensiva prodigiosa, supo que lo preciso para poder ser dignamente un hombre mágico. Fue sobretodo un mago, de aquellos que curabancon su sola presencia a los fascinados pacientes.

Simarro.

Tenía una biblioteca en su casa, y cuando no había un libro en la biblioteca, lo tenía él. Hay hombres para los que fracasar es un es un agloria. Simarro fue de esa categoría.

Fue maestro oficial, médico triunfador, rico, popular,tuvo amigos apasionados y discípulos devotos; la vida le brindó las ocasiones más altas para desvanecerse y con ellas, la posibilidad de renunciar a los que otros apetecían.

Sólo conoció el triunfo grande y resonante, quizás el que estuvo esperando siempre cuando ya era viejo y se alzó sobre la pasión de unas agitadas horas de España para defender a Ferrer, en un libro, el único que nos dejó y que se ha llevado el viento. Como psiquiatra fue admirable y funesto (lo dudaba todo).

Pérez Valdés.

Médico mundo experto en neurosis de las mujeres de fin de siglo reprimidos por una mentalidad de harén. También experto en hombres la neurastenia.

Su fuerza su amable excepticismo, fina inteligencia y vasto saber. El excepticismo se veía en su sonrisa eterna. Mucho poderío científico.

Achúcarro.

La ciencia psiquiátrica empieza con él. Una mezcla singular de sangre vasca y escandinava, engendró ese espíritu, todo exactitud, madera de sabio soberbio, investigador de la Biología española fuera de Cajal.

Espíritu alegre. Se acercaba al enfermo como  sabedor que el ser vivo es una fuente maravillosa e infinita de enseñanzas.

Todo su pensamiento, investigación y medicina : oro de ley., es una gloria local.

Sanchís Banús.

Arquetipo de la generación de la posguerra: cabeza clara, información universal, devoción natural y hombre de lucha. Leía con gula del saber. Empujó su saber fuera de España.

Valle y Aldubalde.

Fue mi maestro, e hizo en mi ser el profesor que soy.. Creyente riguroso. Paternal indulgencia, con los jóvenes con distinta ideología.

La tienda de psiquiatría era una escuela de médicos y no un mero hospital. Tiene lo único que no puede comprarse ni improvisarse: una gloriosa tradición de maestros y una realidad actual de cultivadores insignes de esta disciplina.

Esta tienda era para concoer el alma, la nuestra y de nuestros semejantes en el gran espejo aleccionador del alma de los locos.

XI.Elogio de la sabiduría.

La ciencia, sobre todo no crece más que los ambientes austeros.

Esta es una de las razones por la que los hijos de los genios suelen ser vulgares.

La pobreza no es ambiente sólo del investigador sino en su medio científico.

Cuando el hombre alcanza la gloria y se funda su instututo normalmente el instituto no alcanza la gloria del fundador, y no surge normalmente un genio. El genio saldrá de un mechinal incómodo y pobre.

No seamos por lo tanto ingratos con la pobreza y sobre todo no pongamos a la pobreza como pretexto para nuestra esterilidad.

Ser un buen estudiante siempre, alcanzar siempre las notas óptimas, que constituyen lo que se llama "un brillante académico" supone amoldarse a la mediocridad con que está organizada la enseñanaza, aquí y fuera de aquí.

En uno y en otros el explendor es sólo externo.

El sabio de mañana es el estudiante irregular, incorrecto, desigual, no deportista, el que no se propone ganar notas sobresalientes, como copas de tenis sino saber.

Hay que tener como Pasteur dos fuegos sagrados encendidos en el alma:uno delante de la Verdad y otro delante de la belleza. La belleza y la verdad no son dos musas diferentes, sino una sola con dos caras.

Gracias a las horas dolorosas, la ciencia puede llegar a perder a los ojos del hombre elegido su fría austeridad y confundirse con la imagen luminosa de la belleza.

Pero acasosea todavía más característico del futuro grande del hombre, el rasgo que tan claramente se advierte en Pasteur; la precocidad de la vocación pedagogica y de la actuació magistral.

El ahorro del trabajo, de la vida, como la del dinero son virtudes y el derroche de todo esto es más amable. No es bueno ni es inteligente si no es generoso.

Guardemos nuestra secreta simpatía para el derrochador que no hace caso de nuestros consejos y se entrega generosamente a la actividad desenfrenada del que siente la ambición de la gloria con más fuerza que el apego de la propia vida.

La mujer como preocupación sexual no aparece en la vida de Pateur. Ni ningún amor de la juventud.

En España existen dos mortales amigos de la ciencia:el donjuanismo y la incomprensión de muchas mujeres.

Pasteur no buscaba en los cristales ni en los fermentos a dios, porque dios estaba en todas partes.

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