Nada más despertamos preguntamos : "Movilcito, movilcito...¿Cuá es el ser más hermoso del universo?". Y nos vamos a las redes suciales y vemos cuántos me gusta tenemos. Si tenemos muchos bien. Si tenemos algunos, regular pero si tenemos pocos...Mal empeieza el día.

Y es que espejito movilcito nos retrata como a un cuento de hadas . El remate sería que fuésemos a por alguien que tuviese millones de me gusta y le dijéramos algo...

Y es que el móvil hoy en día se usa para enseñar nuestra apariencia cual narciso de la Grecia clásica y como la reina malvada del cuento de Blancanieves o de la Bella Durmiente. No me acuerdo de cuál. Da igual. Es lo mismo...

Y es que vivimos en un mundo obsesionado con la imagen y lo vemos cuando usamos el móvil. A lo mejor es que ni nos damos cuenta...

Pero lo que está claro si se piensa es que es la actualización del narciso, la obsesión de uno.

Parece que aún seguimos en la vieja Grecia donde los jóvenes narcisistas se ahogaban en su belleza. Como después pasó en el Renacimiento. Quizás podamos llamarle a esta época el Re-Renacimiento la que existe hoy en día.

Si no estamos tan engachado a las redes suciales y tenemos un poco de luz y algo de consciencia, la pregunta es quién soy: lo que proyecto o lo que soy. No tenemos tiempo para pensarlo. Estamos en la sociedad de la apariencia, del Narciso que espera nuestra despertar cual Bella Durmiente.

Sin ser consciente de las redes suciales, quizás seamos reflejos de nuestros espejos moviles sin ver a nadie nada más a que nosotros. Lo mismo que pasa cuando nos hacemos un selfi. Lo primero que miramos de la foto es cómo hemos quedado. Después pasa lo que pasa cuando el Bumburi de turno manda a la mierda el concierto, se va diciendo que "Sois todos jilipollas, en vez de disfrutar el concierto os ponéis con el móvil de los cojones". No se si dijo eso exactamente pero se que se fue en medio del concierto.

Las redes suciales y el selfi de los cojones te acerca al influencer que marca la moda, a los tatuajes, a el último videojuego sanguinario, a la última crema y por supuesto a la última operación. No eres singular sino un clon. Te crees que eres auténtico pero eres una imitación, un reflejo, una replica, en un mundo donde se le llama auténtico al que va como todo el mundo...

Y es que la sociedad gracias a las redes suciales nos reducen a meros consumidores que se consumen a sí mismos. Nada del conócete a ti mismo. Nada del ser , hacer y tener  por ese orden. Las redes suciales se comen el ser. Y en muchas cosas la tiranía del ya el hacer.

Es el mundo de las copias humanas y el adjetivo que se le da es irónico. Auténtico. Jajajaja...

El ser auténtico es el que no es una imitación barata, un vulgar reflejo y un estúpido replicante. 

Y tenemos que ir a una persona que piensa, que tiene cosnciencia, que no imita para que una vez nos demos cuenta que nos ha llevado la oleada de mequetrefismo, y al  buscar a esa persona, normal y de veras auténtica que encima lo llamamos sabio...

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